El presidente del futbol español Luis Rubiales, ampliamente condenado por besar a una jugadora en la boca tras la final de la Copa del Mundial femenil, dimitirá, informaron este jueves varios medios de comunicación.
Rubiales, de 46 años, presentará su dimisión el viernes en una asamblea general extraordinaria de la Real Federación Española de Futbol (RFEF).
Después de la victoria de España por 1-0 sobre Inglaterra en la final de la Copa del Mundo en Sydney el domingo, Rubiales besó a la fuerza en los labios a la jugadora estrella Jennifer Hermoso. También celebró la victoria agarrándose los genitales.
Rubiales se vio sometido a una presión sin precedentes para que dimitiera, con días de críticas de figuras como el primer ministro español, Pedro Sánchez, la liga femenina de España y varios clubes varoniles de La Liga, así como a nivel internacional.
La FIFA abrió un procedimiento disciplinario contra Rubiales el jueves por la mañana. La FIFA dijo que el incidente “puede constituir violaciones del artículo 13, párrafos 1 y 2 del código disciplinario de la FIFA”.
La estrella española Jenni Hermoso emitió este miércoles un comunicado conjunto con el sindicato Futpro, pidiendo que se tomen medidas contra el presidente de la RFEF.
“Estamos trabajando para garantizar que actos como los que hemos visto nunca queden impunes, que sean sancionados y que se adopten medidas ejemplares para proteger a las futbolistas de acciones que creemos que son inaceptables”, dice el comunicado.
La organización de derechos humanos Amnistía Internacional ofreció el jueves su respaldo a Hermoso.
“Amnistía Internacional quiere mostrar su apoyo a las reivindicaciones de la jugadora, que ha pedido a la (RFEF) que ponga en marcha ‘medidas ejemplares’ respecto al beso no consentido”, afirmó la organización en un comunicado.
“(Nosotros) subrayamos que este comportamiento es una forma de violencia sexual como cualquier otra, y no puede justificarse de ninguna manera”, dijo.
Rubiales se rió del incidente a principios de semana y calificó a sus críticos de “idiotas” por interpretar demasiado lo que un portavoz de la RFEF describió inicialmente como una “celebración espontánea”.
Sin embargo, más tarde presentó una disculpa que también fue criticada y que el presidente Sánchez calificó de “insuficiente”.
